viernes, 18 de marzo de 2011

Maicao: historia de una ciudad que lucha con fuerza

El 29 de junio de 1926 pudo haber sido el día en que se levantaron las primeras chozas de lo que sería con el tiempo la ciudad de mayor desarrollo económico y comercial de la guajira: Maicao.

La tierra del abuelo de las barbas de maíz” como se le conoce, es una ciudad que despierta los más grandes sentimientos que es capaz de experimentar un ser humano. Pero, pensándolo bien, esta no es solo una ciudad, sino también un hogar; un vividero en donde la dulce mañana acaricia el arenoso suelo, para constituir un parajeindescriptiblemente bello, y perfectamente delineado por las acuarelasde la armonía y los pinceles de la fascinación.Hace 81 años el sol radiante del semidesierto guajiro iluminó con supoderosa luz un pedazo de tierra en donde el trupillo milenario y elcardòn intrépido comenzaron a convivir con el wayüu, el arijuna, el deaquí, el de allá y el de más allá.

Una choza al lado de la otrafueron formando un pequeño caserío y éste pronto se transformaría enun pueblo pequeño y bonito y posteriormente en la ciudad más prósperade la Costa Atlántica Colombiana.Y su historia ha trascurrido impetuosamente; su tiempo ha sido como elde un niño que tiene todas las energías de su inocente edad y laemplea sin que nunca llegue el momento en que se agote.

Luego fuecomo el adolescente montado en la cúspide de su propia resolución,transitando sin descanso por los caminos del progreso y escribiendouna epopeya conmovedora en la que se mezcla el deseo de vivir cadaminuto como si fuera un tiempo vital con la aspiración imperturbablede alcanzar sus ideales.Hoy tiene la mejor edad porque sus años han quedadoescritos con letra indeleble en las páginas del tiempo.

Maicao no es solo el nombre de una ciudad sino de un hogar plácido en donde lossueños del obrero conviven con los del intelectual y la marchavalerosa de de los habitantes del tiempo coexisten con los ideales delos fundadores.Feliz cumpleaños Maicao. Dios te bendiga hoy y siempre para que todoslos años de la historia sean los años de tu felicidad.Muchas gracias.

Alejandro Rutto Martínez es un prestigioso periodista y escritor colombiano, vinculado como docente a varias universidades colombianas. Es autor de cuatro libros y coautor de otros tres en los que se aborda el tema del liderazgo, la ética y el Desarrollo Humano. Con frecuencia es invitado como conferencista a congresos, foros y otros eventos académicos. Póngase en contacto con él a través del corrreo alejandrorutto@gmail.com o llámelo al celular 300 8055526. Visite su página www.maicaoaldia.blogspot.com


Lo bueno que vaya a hacer hoy, hágalo bien, por usted, por su familia y por su país. ¿Ya leíste Maicao al Día?

lunes, 7 de marzo de 2011

La mujer vestida de blanco





En cierta ocasión a un señor llamado Gustavo castaño macea le salió una mujer vestida de blanco, en el barrio Jorge Arrieta en Maicao La guajira, cuando Gustavo le Salió esa mujer vestida de blanco el estaba durmiendo cuando despertó vio a la mujer sentada al lado suyo, luego se fue del susto el se tapo la cabeza, al día siguiente le conto lo sucedido a las personas que Vivian con el y estos no se asustaron pues ya se le había aparecido la misma mujer la gente decía que hay antes vivían unas personas que metían en la casa mercancía y si alguien moría lo sepultaban en ese mismo lugar.

Después volvieron a ver a la mujer vestida de blanco acompañada de un señor negrito. Pasado el tiempo empezó a llover y se hizo un agujero grande, al cual se acercaron a mirar pues este no dejaba salir el agua, al observar se espantaron pues ante su vista notaron huesos humanos pero tal fue el miedo que los volvieron a enterrar.

Hasta el momento siguen apareciendo espantos pero ellos hacen como si no sucediera nada.

LOS DUENDES


Dicen que la historia mas representativa de Maicao es la de los duendes, son los wayuu pequeñitos que salen cuando llueve silbando a media noche. Salen en los lugares que hay mucha vegetaciones. los duendes cuando encuentran personas a su paso los hacen pedazos y se los comen, no se acercan a las casas de los wayuu porque temen a los perros y a la candela, por eso los wayuu mantienen perros y de noche la leña prendida por temor a que los duendes se acerquen.